El hacer el padre por su hijo es hacer por sí mismo.
El retirarse no es huir, ni el esperar es cordura cuando el peligro sobrepuja a la esperanza.
Pocas o ninguna vez se cumple con la ambición que no sea con daño de tercero.
Tanto más fatiga el bien deseado cuanto más cerca está la esperanza de poseerlo.
Lo que el cielo tiene ordenado que suceda, no hay diligencia ni sabiduría humana que lo pueda prevenir.
Más vale una palabra a tiempo que cien a destiempo.